8 de septiembre de 2010

Se llenaron de nubes los pulmones...

se llenaron de nubes los pulmones,
ahora las tormentas nacen de mi pecho.
son semanas las que llevo a buen resguardo,
comienzan a escasear las provisiones.
sé que me alejo del poema,
que esto se acerca peligroso a la noticia,
al lamento o despedida,
pero esto es lo que sucede y tengo que escribirlo.

marco los diez números para salvarme,
para encontrar un asidero.

ella lo sabe.

me regala su risa,
me platica de la escuela, de su cena,
hacemos planes como antídotos,
combatimos el miedo desde castillos de playa,
y se planta valiente y manda besos para papito.

pero luego cuelgo y estoy solo,
sabiendo a los amigos lejos
-quiero pensar que confundidos-
no es tiempo de pelear con nadie,
al contrario,
tendría que pensar en remediarnos pero...

estoy lleno de nubes,
de días grises, de un maldito encierro,
¿qué podría contar ahora que no doliera?
¿qué podría ofrecerte ahora que me estoy secando,
al tiempo que me ahogo, gota a gota?

8 comentarios:

Dafne dijo...

:O cuando las tormentas se estan formando en nuestro pecho, es hora de expulsarlas aunq sea por escrito....

mortt dijo...

vale, que descuido el tuyo, no son nubes, es el humo de cigarro, y la soledad simpre duele, pero es una elección mas que simple situación.

Betito dijo...

es dificil darse cuenta de nuestras realidades proximas, de nuestra soledad po instantes o por largos periodos, pero llegara la calma de tus tormentas y esa calma quiza le encuentres un poko en lo que sabes hacer, escribir, un abrazo y mucho animo, la felicidad o los estado de animo tambien son cosa de actitud no crees??

Anónimo dijo...

Que onda mi Edel si las cosas van mal marca esos diez numero y deja que hable el corazon

Monica Morales dijo...

En un texto como este es difícil ser objetivo... la preocupación por tu bienestar "nubla" la apreciación estética, así que he tenido que leerlo varias veces hasta quedarme sólo con las letras.

Ah, las nubes pueden ser una metáfora tan sombría... pero sin duda, en este caso, eficaz.

Quisiera decir que me encantó el poema, y sí... pero la subjetividad me gana y quisiera borrarle todas las nubes (también a los pulmones) y quedarme con la parte más luminosa: la llamada.

[porque hay ojitos y vocecitas que lo iluminan todo, ¿cierto?]

No sueltes el asidero, poeta.
Cuídate

Anónimo dijo...

El dicho dice: que después de la tormenta llega la calma y nunca es tarde y si vez cerca tu final deberías disfrutar cada momento de vida que te regalan, es verdad que no se puede dar vuelta atrás pero, un día escuche a una persona adulta decir que hasta para morir se debe hacer con honor como un buen hombre siempre enfrentado todo tipo de barreras.
Échale ganas y disfruta tu presente que es el que más importa…

Anónimo dijo...

Amor mas grande que el de saberse parte de otro no lo hay,
no cuando sus pies van tras los tuyos
o quiza delante de ellos para cobijar sus sueños, llenos de inocencia.

Solo puede saberlo aquel
que trascendiendo a su persona
puede renunciar a todo para compartirse totalmente,
incluso a su propia naturaleza
de dejarse en mil letras
para sentirse vulnerable, no ante un gigante,
sino ante una pequeña que dentro de sus ojos,
lleva dos luceros que se robó al bajar del cielo,

has notado lo grande de tus manos
cuando se entrelazan con las de ella?
has notado que volviste a ser niño
cuando jugaron juntos?

Yo no sé si estando a su lado has creido
que las letras pueden esperar,
que los poemas no trascienden el estado de felicidad
y cuando ella duerme, cuando esta la casa en silencio,
vuelves a la tinta, al papel
y cuentas de todo lo que deja de suceder
cuando estas en un estado paternal.

Anónimo dijo...

hoy, después de 1 año y 40 días que él se fue, es la primera vez que puedo describir ese momento con estas tus letras...